Los 600 libros de Jesús

IMG-20150924-WA0009-2
  • WhatsApp
  •  
    Hace cuatro meses murió Jesús Gómez en un hospital de Valencia. No tenía mujer, ni hijos, ni familiares cercanos. El mundo ha seguido funcionando, con sus grandezas y con sus infinitas miserias, ignorando por completo que un hombre totalmente anónimo ha vivido en él durante más de setenta años. Como lo hace en tantísimos otros casos de personas que nacen y mueren sin que sus vidas cobren notoriedad por algún motivo. Yo no lo conocía, ni tú, creo... ¿Sabes qué?... Que al mundo, en esa imperturbabilidad de lo cotidiano, le dará igual, pero para un grupo de usuarios de un parking de Valencia, la muerte de Jesús Gómez, no ha pasado de puntillas. Y eso, esa particularidad rescatada, es lo que hace que la vida de una persona, cobre significado de repente para otras personas. La palabra que mejor define a Jesús es una que me enamora: “lector”. Jesús era un lector voraz, necesitaba leer cinco horas diarias, iba siempre con un maletín negro, donde guardaba su lectura del día, y allá donde iba, encontraba el momento de disfrutar leyendo.
     

    Vivía en una pequeñísima casa de esas de renta antigua, con unos ingresos exiguos, pero nunca, en ningún momento, renunció a su pasión por la lectura. Llegó a tener alrededor de seiscientos libros, que cuidaba como los objetos más valiosos de su casa, donde jamás entró un televisor. Jesús Gómez fue un hombre de conversación fluida, lo que más marcó su vida fue el hecho de aprender a leer, algo que le enseñaron sus padres. Hasta los últimos días de su fallecimiento, en el hospital, Jesús pidió que le trajesen para leer algo de Le Carre, Delibes, Cervantes, Clancy, Follet... No tener familia no significa que Jesús estuviese sólo. En algún momento su vida se cruzó con la de Marcos Ferrer y su extensa familia, de la que formó parte en adelante. Con ellos compartió Navidades y cuidados mutuos. Jesús le pidió Marcos un día que se quedase con sus libros, si a él le pasaba algo; que podía quedárselos o donarlos, lo único que le pedía es que se leyesen. “Que alguien los lea”, le rogó.

    Marcos recordó esta última frase de Jesús hace unas semanas en el Parking SuseJ, de la Calle Calixto III de Valencia, un lugar que para cualquiera sería un parking de coches, y que él ha convertido en su proyecto personal desde hace tres años para ganarse la vida ‘guardando coches’, como dice. Hacía unos meses que los libros de Jesús estaban repartidos en cajas y en un gran arcón de madera, al fondo del garaje. Marcos sacó unos cuantos una mañana y los puso donde dice CAJA en letras grandes, y comenzó a ofrecerlos a los clientes del parking para que se los llevasen a casa, los leyesen y los devolviesen, como en una biblioteca. La respuesta fue la misma que cuando les propuso meses atrás pintar un mural en los bajos de las paredes del parking a los niños y niñas cuando salían de los coches: estupenda
     

    En pocos días, Marcos ha tenido que poner una mesita auxiliar con más libros y hay clientes que, incluso, están aportando libros de sus casas a estainiciativa. Me contaba Marcos que esta semana van a traer una estantería que quepan mejor y quede más bonito. La idea es ir sacando los seiscientos libros de Jesús y hacer una biblioteca permanente en el parking. 

     
     
     

    Todo esto, me lo explicaba Marcos ayer con una sonrisa y una voz suave, mientras me enseñaba las pegatinas de mil colores que ha comprado para los niños. “Es que, como los libros son todos de mayores, se quedan despagados sin llevarse nada. Así les doy algo también a ellos”. Y entonces me explica cómo surgió lo del mural que pintaron Pau, María y Guillermo, entre otros. Y busca entre sus papeles una nota que le ha escrito una niña, con ese garabateo sincero e inapelable de los peques: “Marcos, te quiero mucho. Muchos besos. Muchos”. Al final le pregunto si quiere que le haga una foto, que a los lectores del Fémur les gustará conocer a una buena persona, y me dice que él no es una buena persona, que sólo es una persona normal. Y entonces recuerdo la cadena de buena gente que me ha llevado hasta Marcos y que puede seguir creciendo gracias a Jesús Gómez aunque ya no esté.   

    Marcos Ferrer Ramírez
     
     
     
     
     
     

     

    12 responses to “Los 600 libros de Jesús

    1. Esta historia al igual que muchas otras que desconocemos, son las que dan sentido y esperanza a este mundo. No como los culebrones que nos venden en la tele. Esa tele a la que Jesús renunció en favor de la lectura y el saber. Muchas gracias por haberla compartida.

    2. Esta historia al igual que muchas otras que desconocemos, son las que dan sentido y esperanza a este mundo. No como los culebrones que nos venden en la tele. Esa tele a la que Jesús renunció en favor de la lectura y el saber. Muchas gracias por haberla compartida.

    3. Esta historia al igual que muchas otras que desconocemos, son las que dan sentido y esperanza a este mundo. No como los culebrones que nos venden en la tele. Esa tele a la que Jesús renunció en favor de la lectura y el saber. Muchas gracias por haberla compartida.

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *