Caballones Lejanos

  • WhatsApp
  • Hay libros que te aran el cerebro dejándote unos surcos tan profundos que con el tiempo te crece cualquier idea entre ellos. El día que mi padre trajo a casa El Diccionario de Coll, con aquella portada amarillo limón con letras verdes y un señor pequeño en la esquina, entré en una dimensión desconocida del lenguaje. Por encima de la calidad del libro, lo que me cautivó fue la posibilidad inacabable de nuevas palabras y significados que me ofrecía. Todas, hasta las más comunes o manidas, podían esconder nuevos contenidos con tan sólo cambiarles una letra o dos. Y así, un demonio se convertía gracias a una Ñ en un "demoño", y era un espíritu del mal con el pelo recogido en la parte posterior de la cabeza. Una “barbaridad” mudaba a “barberidad” por una E, dando como resultado la “crueldad con la que el barbero afeitaba sin afilar la hoja”… Y una “calamitad” era una desgracia o catástrofe sólo al cincuenta por ciento, una “cerdeza” la seguridad de que se es un cerdo, un “caspitalista” alguien que invertía toda su fortuna en eliminarse la caspa, o una “columnia” un falso testimonio en vertical y con capitel. Para una lectora de Los Cinco, Los siete secretos, Pollyana, Corazón y toda la obra de Martín Vigil, el libro rozaba la hilaridad en la mayoría de las definiciones. Creo que no he parado de dar vueltas a las palabras desde entonces y, lo peor, de inventármelas del todo cuando noto que me faltan teclas para (d)escribir la realidad. Y pasa esto… “Anamatopeya”, recreación del sonido que hace el dinero de dudosa procedencia cuando chorrean a un cónyuge mientras el otro prepara fiestas con confeti. “Balconing”, práctica político-autoritaria que consiste en tirar del balcón del Ayuntamiento de Valencia a los invitados a la mascletà por reivindicar una causa justa. “Barcenato”, periodo de tiempo en el cual un jeta ejerce el chantaje a un gobierno antes de acabar en el talego (o con el Gobierno). “Cantonearse”, exhibirse en Twitter con datos no contrastados sobre cualquier tema de actualidad. “Conclavitud”, esclavizar a la opinión pública con información continua y exhaustiva sobre el Cónclave Papal. “Cospedalario”, en una rueda de prensa, sarta de mentiras separadas de diez en diez por otra de distinto tamaño y unida por sus dos extremos a una trola mayor. “Montorear”, ejercer un ministro español el poder cumpliendo a rajatabla con las tres B de los toreros: bista, balor y buevos. “Pepiñez”, calidad ex-ministerial para exigir la dimisión del imputado ajeno sin apercibirse de la propia. “Ponferralear”, mirar hacia otro lado mientras el partido se hace con una alcaldía pactando con un acosador. “Rosadiez”, flor democrática que crece orientada al sol que más la calienta. “Rajoyuelos”, políticos del Gobierno que anidan y aprenden alrededor del Presidente a no contestar a las preguntas de los periodistas… Y así todo el rato ;-) El humor de tu vida: Tip y Coll  El Diccionario #temazo :-)  Mi Diccionario #temazo :-) 

    20 responses to “Caballones Lejanos

    1. Fani, ese ha sido un libro que he tenido a mano durante décadas. Me ayudó siempre a ver otros lados de esta realidad poligonal, hoy más poligonal que nunca debido a las actitudes poligoneras y macarras de los ministros franquistas que nos acosan.

      Tus añadidos a aquel gran diccionario lo mejoran notablemente, algo que no creía que fuera posible con tan pasmosa facilidad como lo has hecho tu.

      En fin, felicidades a mí y a todos los que recibimos el regalo de tu blog.

    2. El sentido del humor de Coll, agudo, inteligente y cabrón, sólo era entendido por los que captaban su crítica. El resto sólo se reía porque tocaba reírse, así de gilipollas eran y son.
      Tú demuestras que no sólo perteneces al primer grupo sino que has heredado su "ácido grato", su saber decir y su metáfora caliente y puñetera; me ha encantado tu anexo I, "Corruptelas de ayer y de hoy"
      Chiquilla, envidio tu ingenio… todo tú!!
      Besos miles

    3. Gas Putano: ¡gas que comercia con su cuerpo!
      ¡Qué tiempos aquellos! Eramos (era yo, especialmente) tan jóvenes como inocentes. Una pena que se pierda la inocencia. Como perdimos Cuba y a Coll y hasta a Tip que andará por la Cruz Blanca libando "jugo de cebada". Y no menos que pasen los años. Pero a veces, sólo a veces, se agradece. Que sí, Fanny que eres tan estupenda en letra como en vena. Que me has "güerto a pone" sentimental. ¡¡El diccionario de Coll!! decía también: Sorpresa ¡¡es una monja encarcelada!! Viva la inteligencia, cheeeeee.
      Güena gente, cariñosa, simpática, sagaz ¡ Y encima, i a més a més, inteligent! Hay que reírse con la Fanny…

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *