Querer querer

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  • By Bernard Bouton, Cartoon Movement
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    El amor no es patrimonio de los heterosexuales, como muchos heterosexuales se creen. No es de nadie el amor, como no es de nadie la verdad por muchas mayorías que esgriman los gobiernos para hacernos creer que la poseen. El amor, y quizás también la verdad, quien sabe, pertenece a quienes lo disfrutan con el corazón en la mano, a quienes lo practican con generosidad emocional, a quienes lo respetan como al sueño de un bebé, a quienes lo disfrutan con placer. El amor pertenece a los que lo cuidan para que no se haga añicos al primer golpe, a los que se levantan para verlo amanecer al alba, a los que se acuestan susurrándole buenas noches para que todas las noches sean buenas para susurrárselas al oído. El amor es de quien lo quiere querer, porque hay que querer quererlo, al amor, y ese querer quererlo nada tiene que ver con el género de las personas que quieren ni con el de a quién se quiere querer. A lo mejor parece un lío lo del querer, pero está clarísimo: querer, se quiere a la PERSONA que te da la gana. Luego, las circunstancias, o lo que sea que suceda, ya dirán lo que tengan que decir con respecto a si esa libre elección es correspondida, posible o acertada, o si se va adelante o atrás con el querer. Por fortuna aún no existen “consejos reguladores oficiales” para esa elección aunque no haya sido por falta de ganas de religiosos y políticos que lo intentado obsesivamente, no sea que se les descontrole el tema y entren en crisis de identidad.
    El “formato” que resulta de ese querer debe de ajustarse también a las necesidades de quienes se quieren querer. En ese sentido, el formato matrimonial, tampoco es propiedad heterosexual como vienen defendiendo a capa y espada en una absurda cerrazón ante la realidad y la libertad. Yo, de momento, soy heterosexual pero celebro que se amplíe el acceso a dicho formato legal a todos aquellos que se quieren querer de esa manera y, además, espero que la ampliación de libertades llegue hasta conseguir que quienes quieran querer hijos los tengan también en un formato que les sea favorable. Ser padre/madre nada tiene que ver con el género. Es padre/madre quien quiere cuidar a los hijos, preocuparse y ocuparse de su bienestar, alimentar sus necesidades, ofrecerles su tiempo con desinterés. Darles calor cuando hace frío, comprensión cuando hay confusión, paciencia mientras crecen y avisar al Ratoncito Pérez cuando se les caen los dientes. Y todo eso, que yo sepa, nada tiene que ver con el género de las personas y mucho con el querer querer a los hijos. En definitiva, es sólo una cuestión de amor. Como casi todo.
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