Planta esperanza

FemurCáncer
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  • Tú no estás preparada para que una mujer a la que le falta un pecho, y que ha perdido a tres miembros de su familia por el cáncer, te abrace bajo el frío y la lluvia repentina una mañana de Fallas, cuando sólo esperabas oler a buñuelos, pólvora y resaca callejera de las aceras de tu ciudad, enloquecida por unos días. No estabas preparada para que se te coagulen de lágrimas los ojos al sentir en tu cuerpo el calor de otro cuerpo que debería serte extraño y que nada más lejos que extrañeza te ha provocado. Tampoco estás preparada para que esa mujer te responda a la tímida pregunta de, 'si ya está bien', con una narración pausada y emocionada de cómo temió perderla su familia cuando le diagnosticarnos hace tiempo el 100% de cáncer en una mamografía hecha en el mismo lugar al que vas tú a hacerte las mamografías cada dos años. No estás preparada para que te diga, con los ojos bordados de ternura, cómo su enfermedad ha sido el punto de inflexión en la vida de su marido y que te lo cuente con la sonrisa más limpia y generosa que has visto en días. No estas preparada para que una Falla, de las 800 que hay, te ponga las emociones a punto de caramelo caliente mientras te estás chopando y notas que te da igual mojarte porque ella hace tiempo que se moja mientras te cuenta lo increíblemente afortunada que se siente porque su cáncer remitió por completo tras cortarle el pecho y que ahora, ahora, lo que hay hacer es seguir construyendo esperanza para las que todavía están plantándole cara al cáncer porque mañana, mañana, puedes ser tú a la que perforen el día con un diagnóstico que no entraba en sus planes.

    No estás preparada para adentrarte en el interior de una Falla por La Puerta de la Esperanza y tropezarte con cientos de mensajes de ánimo chincheteados en la madera, con la misma chincheta blanca que te ha dejado un redondel blanco en la yema del dedo de tan fuerte como la has apretado al escribir: 'No estaís solas”. No estás preparada, no lo estás nada, para escribir sólo tres palabras, tú, que siempre tienes tantas palabras para todo. No has podido hilar más que tres, impactada aún por la fuerza que emana el simbólico Palleter de vareta de 17 metros de alto, alzando el lazo rosa con su puño en el remate de la Falla que han levantado a tombé, con sus manos, más de doscientas mujeres afectadas por cancer de mama. No estás preparada porque tú tenías otros planes ese día, igual que los tendría ella el día que le dijeron que... Tú te habías guardado este día para ti, para poner orden en proyectos, ideas y no sé cuántos powerpoints... Tú, tú, tú... No, no estabas preparada para vaciarte por completo de tu mascletà interna y llenarte el alma en un encuentro así... Y te ves, sin pensarlo, volviendo a casa corriendo porque no quieres que se te olvide el impacto del abrazo que te ha dado una mujer a la que le falta un pecho pero a quién seguro ha crecido un segundo corazón. Y subes al bús con prisa, bajas veloz, andas acelerada por el medio de la calle cortada al tráfico hasta coger el ascensor como si te lo fuesen a quitar, con las llaves en la mano desde hace dos calles. Abres puerta, la nevera, el ordenador... ¡Por fin, las teclas, por fin! Sin apenas darte cuenta estás mordisqueando algo que sabe a queso y masticando un trozo de bretzel con semillas de amapola. Con los carrillos hechos dos croquetas comienzas a teclear que no estabas preparada para escribir un Fémur esta mañana pero que qué otra cosa puedes hacer si aún sientes el calorcito del abrazo en el pecho, y el eco de la última frase en las orejas cuando te ha dicho que 'tenemos que recoger firmas para que cambien la ley de mecenazgo y avance más rápida la investigación que lleva a cabo la Dra. Ana Lluch', a la que tú escuchaste aquel día en el Centre Octubre cuando la entrevistó Reis Juan y la viste hablar de sus pacientes con arrobo, como si fueran sus hijas o hermanas. Y te acuerdas también de tu querida Amparo Iraola, otra oncóloga que añade litros de amor a los goteros de las quimios y que sueña con que el cáncer sea una enfermedad crónica y no una sentencia de... 

    “¿Te imaginas, si conseguimos las firmas necesarias, lo contenta que se pondrá la Dra. Lluch?”, te dice con los ojos abiertos en dos rodajas de luz la mujer que te ha abrazado... Y aún te explica, antes de despedirte, como Manolo García, el gran artista fallero, que tanto te gustó cuando plantó aquella cabeza de Leonardo da Vinci para Na Jordana, ya no quería plantar más fallas pero que se implicó en este proyecto desde el primer momento. Y te describe el proceso y te detalla con qué ilusión ha querido plantarles la falla para que las mujeres afectadas de cáncer sigan plantándole cara a su enfermedad. Y tú, que no estabas preparada para conmoverte esta mañana, que sólo habías salido a caminar un rato para volver a tu casa a seguir con tu vida, buscas las fotos que has hecho con tu móvil, muerdes otro trozo de queso, y lees mil cosas publicadas sobre esa Falla y su proyecto solidario. Y vuelve tu memoria emocional a la mujer que te ha compartido un trozo de vida de la que no esperabas formar parte. Y empiezas a escuchar el clic-clic, clic-clic, clic-clic, del teclado, siguiendo al ritmo de tu corazón y respiras profundo porque estás haciendo lo que puedes y sabes que no vas a parar hasta que compartas todo esto que no esperabas vivir y que has tenido la fortuna de sentir una mañana de Fallas en Valencia, la ciudad que tanto quieres. 

    Fémur3   Puerta de la esperanza   FémurCáncer2
    Tú también puedes plantar esperanza, puedes ir a dejar "Tu mensaje de esperanza" y firmar. La Falla está aquí ;-)
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    Proyecto 'Plantar la Esperanza'

    2 responses to “Planta esperanza

    1. Millones de gracias por estás palabras. Ha supuesto muchísimo esfuerzo, mucha lucha incluso contra nuestros propios falleros. Pero te aseguro que ha valido la pena. Por vivir las emociones que hemos vivido y que tantas personas han vivido con nosotros, lo repetiríamos mil veces.
      Esperemos que esta puerta de esperanza que hemos abierto, nunca se vuelva a cerrar y este movimiento siga creciendo. Por todas las guerreras, y por toda la humanidad.

      1. Gracias a ti, a todas vosotras, por la magnífica propuesta solidaria que habéis ‘plantado’ estas Fallas. Ha sido un placer poder escribir sobre lo que habéis hecho y conseguido. Un ABRAZO a todas 😉

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