Pequeños y grandes gestos

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  • Ayer fui a dar las gracias al alumnado del IES de Massamagrell. Hace algunos meses les dejé un breve cuestionario que les pedí que contestaran de manera anónima. Buscaba respuestas sobre un tema del que yo todavía no sabía todo lo que sé ahora. Era una cuestionario anónimo y voluntario al que respondieron casi 50 personas. Gracias a sus respuestas puede ‘construir’ dos de los personajes de ficción de mi último libro, dos voces que me podía haber inventado yo solita, claro, para eso son 'de ficción', pero que tienen más ‘verdad’ con el valiosísimo material que los dos grupos de 3º de la ESO me proporcionaron. Por eso fui. Quería que supiesen cuan importante para mí, y para todas las personas que forman parte del proyecto, había sido su colaboración. Cuando les expliqué el qué, el cómo y el porqué, y les di detalle al milímetro de lo que había hecho con sus respuestas, pude ver sus caras de asombro y de satisfacción. “Es nuestro granito de arena”, dijo una alumna. “No sabía que podía ser tan, tan importante lo que hicimos”, dijo otra. “No hubiera pensado que serviría para tanto”, añadió alguien. Quise que les quedase claro que, su ‘granito de arena’, había influido de manera positiva y había añadido 'alma' al proyecto.

    Salí más ancha que larga, de allí. Tenía una sensación superchula, de esas que dices, ei, es verdad, los pequeños gestos son importantes, hay que seguir apostando por ellos. Que yo ya lo sé, que los pequeños gestos que se hacen cada día son los que sostienen el mundo, lo hablamos en el Elogio de las Piedras cuando ganó Trump. Sé que los pequeños gestos de millones de personas anónimas, que no ceden al desaliento ni a la indecencia, influyen positivamente en el entorno; pero siempre es bienvenida una dosis de recuerdo. Seguro que tú conoces personas así, tú mismx, seguro que cuidas de tu perímetro vital de manera consciente porque sabes cómo puede repercutir tu perímetro en el mío, en el nuestro... Por eso, justo por eso, me grapa el hígado comprobar que quién tiene en su mano el poder, literal, de llevar a cabo los grandes gestos, los que inciden directamente en la realidad, como la tinta azul en el papel en blanco, cierre la mano en lugar de abrirla para llevarlos a cabo. Eso me subleva; ese cinismo, esa falta de compromiso con quienes sostienen el mundo cada día. Y eso es lo que ha hecho el Gobierno de Rajoy con el dinero destinado a prevenir y combatir la violencia de género: Rajoy podría haber incrementado la partida presupuestaria, aumentando así las posibilidades de muchas mujeres de seguir con vida; sin embargo, optó por no poner “ni un euro más en los presupuestos para la violencia machista" de 2017. Ni que se lleguen a asesinar tres mujeres en 48 horas, ni que se asciendan a 6 los menores asesinados en lo que va de año; parece que da igual, que las vidas en riesgo de las mujeres y sus hijos no merecen el gasto, digo, el gesto.

    Al final han aumentado la partida presupuestaria, sí. Cuatro millones más, que es mucho menos de lo necesario... Más que la ausencia de presupuesto, lo que me resulta lacerante, como mujer, es la certeza de que no han tomado conciencia de la extrema gravedad del tema y han recapacitado, no; han incrementado la partida porque han visto peligrar su estabilidad parlamentaria, por pura estrategia política. Si las mujeres no vuelven a salir a las calles y dos partidos les retiran los apoyos, Rajoy hubiese destinado un 0.01 % de los presupuestos generales de estado a la búsqueda de soluciones a uno de los problemas más graves que sufrimos. Nos asesinan a nosotras, y con nuestras muertes se dinamitan los espacios familiares y laborales, dejando hijos a medias y madres y padres partidos por la mitad. Es duro comprobar la ausencia de gestos, cuando esos gestos podrían incidir de manera tan positiva en nuestras vidas. Quiero ver esos gestos, quiero ver que se desviven (preocupan) por nosotras... Quiero ver que paran el mundo hasta averiguar qué es lo que hay que hacer... Quiero que sus gestos sean acciones concretas que provoquen cambios concretos en personas concretas que viven atemorizadas por hombres concretos que las asesinan... Si los pequeños gestos sostienen el mundo por abajo, los grandes gestos tienen que sujetarlo por arriba, por la parte del poder. Pequeños gestos como el el de unos alumnos de un IES, o los que puedas realizar tú cada día, albergan más sinceridad que las aportaciones forzadas a la lucha contra la violencia de género que ha suscrito nuestro gobierno esta semana.

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