Lilundu

elefante
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  • El cerebro de un elefante adulto pesa cinco kilos. Cinco mil gramos de materia gris que le permite, entre otras cosas, albergar comportamientos asociados a la inteligencia tales como el duelo, la adopción, el uso de herramientas, la compasión, el autorreconocimiento, capacitándole incluso para el altruismo. En cinco kilos de cerebro cabe mucha memoria, la suficiente como para que se haya incorporado a todas estos procesos una capacidad más: la venganza. Tribus de África como los massai, que ha convivido en ese continente durante siglos con los elefantes, o los habitantes de la India, o Sri Lanka, que los han tenido como símbolos sagrados, viven con preocupación el cambio de comportamiento observado en los elefantes, que se ha tornado extremadamente agresivo. El HEC (Human-Elephant Conflict) está tipificado desde los años 90 sobre la base del conflicto de intereses entre el hombre y el elefante. A la creciente expansión de los cultivos del ser humano, con la consiguiente pérdida y fragmentación del hábitat del animal, se añaden las matanzas por parte de los gobiernos para tener el control sobre la población, la cacerías furtivas que nutren el comercio de marfil (en los años 70 y 80 fueron brutales), las cacerías lúdicas y el uso medicinal que se hace de este animal en muchos países.

     
    Las manadas de elefantes funcionan como si fueran un solo animal y están perfectamente organizadas. Los jóvenes son educados por una extensa red de cuidadoras que van más allá de las madres, tías, abuelas y conocidas. Unas relaciones que se pueden mantener a lo largo de setenta años, de los cuales, los primeros, transcurren bajo tutela de hembras y machos. Una valiosísima compañía que les extirpan a tiro limpio. Existen estudios que afirman que el hábitat de los elefantes está profundamente desestabilizado tras años de conflicto con el hombre. Muchísimos elefantes jóvenes han crecido sin referentes, siendo testigos de todas las matanzas y cacerías, y es ahí dónde entra en juego su memoria a largo plazo: almacenando dichos actos. Los estudios mencionados afirman que los elefantes no atacan a los humanos para robarles la comida, sino para devolverles el daño que éstos les causaron. Se concluye también que los elefantes sufren estrés postraumático crónico después de tantos años de permanentes agresiones por parte del género humano. Esta última teoría no es del todo aceptada por el hombre que, con un cerebro de 1400 gramos, prefiere acusarlos de comportamiento violento.
     

    Pdta: cualquier parecido de este post con la coyuntura actual de las relaciones gobierno-ciudadanía es pura coincidencia.

    Lilundu?  

    Según científicos de Kenya...  

    An elephant crackup? 

    La canción del elefante ;-) 

    Inolvidable ;-)) 

    22 responses to “Lilundu

    1. Vamos que en realidad lo que dices con este texto esque nosotros somos elefantes que despues de tanta opresion hemos salido a defendernos de tantos años aguantando la amenaza de estos politicos, sus lingoneos, y sus amenazas constantes, aparte de todas sus mierdas politicas siempre a favor de ellos, y ahora que salimos a protestar por nosotros se sienten amenazados cuando lo qie tienen es miedo, porque saben que tenemos memoria y que atacaremos como los elefantes…por todo lo que hemoa vivido en el pasado.

    2. Que tienen los elefantes (últimamente mas) que sirven tanto para un "descosio" que un "zurzio". Nos ayudan a comparar con esa raza llamada "ciudadanía" y ademas los matamos, pedimos perdón y a otro yate mariposa!

      Gracias Fani!

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