Nadie hablará de nosotras porque estamos muertas

bb826d04-609d-4e1b-bb60-fb56430c8832
  • WhatsApp
  • “Si me matan...

    Yo sacaré mis brazos de la tumba

    y seré mas fuerte.”

    Minerva Mirabal

     

    No le hice caso. No... No pude... Dejarlo. No supe. No quise. No... Mi madre ya... Mi madre... Mi madre lo supo desde el primer día. “Ana, hija, no me gusta que te hable así. No se lo consientas”. No la escuché. No pude. No... Yo... No... Y dejamos de hablar, mi madre y yo. Y entonces empezaron los silencios... Y ahora ya no pued... Ahora quisiera decirle que... Mamá, tenías razón, quisiera decirle. Quisiera decir la palabra, mamá, y que levantase la cara y que me mirase... Y verme yo dibujada en sus pupilas incondicionales. Y reconocerme en ellas. Quisiera decirle, mamá... Mamá, no llores más, quisiera decirle. No llores, más, no llores...Y ahora no puedo, ahora no puedo, aunque la vea cada tarde. Cada tarde. Viene cada tarde. Cada tarde. Todas las tardes. Menos el domingo. El domingo no viene. Se me hace eterno el domingo... El domingo fue... El domingo fue cuando... El domingo fue cuando me quise marchar y no... No pude... Ya no pude dejarlo... Dejarlo, dejarlo, dejarlo, dejarlo... Tantas noches me acostaba repitiendo esa palabra. Noches de contar dejarlos como si no supiese hacer nada más. Dejarlo, dejarlo, dejarlo, dejarlo, dejarlo, dejarlo, dejarlo, dejarlo... No recuerdo cuándo comencé a contar dejarlos moviendo los dedos como Björk esperando su hora en Bailando en la Oscuridad... No le hice caso a mi madre. No... No pude dejarlo. No supe... No quise. No... Hacía la maleta de día y la deshacía de tarde. El domingo hacía la maleta, cansada de contar dejarlos... “Ana, vente a casa, hija, y ya nos apañaremos”. Y yo no sabía cómo nos apañaríamos... Y abría la maleta. Y volvía a colgar el abrigo, a guardar los jerseys, a poner los zapatos en las cajas, a subir al altillo la maleta. Y a contar dejarlos en lugar de sueños.

    Cuando Javi me pedía perdón, yo... Yo... Cuando Javi...Yo no podía dejarlo cuando me pedía perdón. “Eres mi vida, eres mi corazón, eres mi mundo, Ana... ¿Tú no vas a dejarlo, verdad?... Tú eres mi vida, eres todo... Todo, todo, todo”. Y yo tenía que decirle “Todo, todo, todo” y entoces el me abrazaba y me volvía a quedar sin aire que respirar... Y ponía otra vez Maybe, de Janis Joplin... Y me tarareaba llorando: “Maybe, maybe, maybe, maybe, maybe... Can’t you see I’m still left here... And I’m holding on in needing you... Please, please, please... Babe”. No podía verlo llorar. No podía dejarlo... Yo no podía dejarlo un domingo por la tarde. No podía. ¿Cómo iba a dejarlo?... Un domingo por la tarde no... Los domingos por la tarde no se deja sola a la persona. Los domingos por la tarde son... Al principio íbamos al cine. Y luego a cenar en Agápi. Los domingos por la tarde era cuando... El domingo por la tarde no viene mi madre. Viene el silencio en el lugar de mi madre. Llega el silencio y se sienta delante de mí, callado, y siento que le debo algo, al silencio... Y no me salen palabras... Y sé que es domingo por la tarde por el silencio. Y esa soledad de piedra del domingo por la tarde, en ese silencio... Esa soledad que me deja tiempo para pensar en los otros domingos por las tardes cuando... Cuando pensába que nos apañaríamos, si yo... Si yo...

    “Ana, hija mía, mamá no vendrá mañana, cariño mío”, me dijo ayer llorando. Y yo le quería decir no llores, mamá, no llores, mamá, no llores... Por favor, no llores...Y quería decirle que no fuese a hacer más minutos de silencio por mí... Por nosotras. Mamá, no sirven de nada los silencios, quería decirle... Y quería decirle que el silencio es... Que el silencio es... Insoportable... Que aquí nos morimos de pena durante esos minutos de silencio. Quería decirle que ya no podemos más con el silencio... Y que, por eso... Esas filtraciones de agua saldada de las que tanto se habla en el pueblo... Esas que el Ayuntamiento no consigue apañar tampoco, son las lágrimas que lloramos escuchado los minutos de silencio que no sirven para... Son lágrimas, mamá... Los minutos de silencio son nuestras lágrimas... Las lágrimas que lloramos de impoténcia viendo cómo van llegando cada día más mujeres... Más mujeres con los dedos quebrados de contar dejarlos. 

    No llores, mamá, quería decirle ayer. No me llores más... Y, grita, mamá. Grita, grita, grita,  grita, grita, grita, grita... Ve a los silencios a gritar, mamá. Grita, por favor, grita. No vayas a los silencios a callar. Grita, grita, grita, grita, grita... Grita... Grita, que yo no fui capaz. Grita, mamá, por favor. Grita por mí, por nosotras... Que nosotras ya no podemos.

     

    7 responses to “Nadie hablará de nosotras porque estamos muertas

    1. No puc dir-te el que em despertes a dins, no tinc paraules… I sí, plore. I agafe l’impuls per a cridar i barallar-me. Perquè calladetes i bones ja ho hem estat, i hem vist com ens maten. Hem de pegar-li la volta a tot, i fer que se’ns escolte i se’ns respecte. Perquè ja està bé!

    2. No pot ser. No pot ser que no ens tinguen en compte. Massa concentracions, performances, mocadors lila, minuts callades… i res canvia.
      Què hem de fer?

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *