Nos veremos con otra mirada…

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    ✍🏽 Firma invitada 

    Delmi Añó

    Docente en el CEIP Sant Jaume Apostol de Alfarp (Valencia)

    Licenciada en filosofía y escritora

     

     

     Esta mañana he recibido la propuesta de Fani de participar en su blog “El fémur de Eva” para contar mi perspectiva como maestra de cómo estamos viviendo este cambio de presencial a digital en nuestra escuela,… “con toda la confianza del mundo mundial para decir no, si no quieres”, me ha dicho Fani. Y por supuesto, le he dicho “sí” a la primera y he recogido el guante al vuelo. Sí, porque Fani me cae muy bien y admiro su gran capacidad de comunicación y empatía. Sí, porque su blog “El fémur de Eva” es un lugar donde puedes escapar para leer sus reflexiones acerca del mundo en el que vivimos desde una mirada libre, feminista, aguda y que siempre te deja con una sonrisa en los labios. Y sí, porque es un honor para mí ser su invitada y participar en esa propuesta de abrir su casa-blog a mujeres de distintos ámbitos.

    La segunda semana de marzo en el cole nos hacíamos eco de las últimas noticias. Parecía ser que ese chungovirus, como lo llama Empar, que había surgido en un exótico y remoto país al otro lado del mundo, avanzaba sin tregua hacia nuestras casas. Hasta el momento, lo veíamos amenazador, pero lejano; tan lejano y ajeno como nuestro discernimiento nos permitía. A lo largo de esa misma semana Consellería empezó a enviarnos un goteo de comunicados diarios que se inició con recomendaciones higiénicas básicas, que no parecían para nada preocupantes. El jueves, aquello subió de tono, y nos dijeron que debíamos de suspender excursiones y visitas escolares. Por la tarde habló el “President” y nos dejó con la mosca detrás de la oreja; y ya el viernes trece de marzo, trece tenía que ser, tomamos conciencia de que aquello iba en serio. Convocamos Claustro de urgencia y en medio del estupor y la sorpresa, comenzamos a organizarnos en nuestra sala de profesoras y profesores intentando guardar la distancia de seguridad, esa que parece que se tiene que mantener si no quieres acabar chungoinfectado. 

    Ese fin de semana fue maratoniano, los ordenadores y móviles echaban humo. Teníamos que organizarnos y pasar de las clases presenciales a las virtuales, para ya. No valían excusas. El período de adaptación para las maestras y maestros se reducía a unas horas y el lunes, a más tardar, teníamos que tenerlo todo a punto; para que cuando nuestras niñas y niños se levantasen de la cama en sus casas, con sus circunstancias, su asombro y sus miedos; supieran que estábamos allí, junto a ellas y ellos. Como si fuese otro día normal, pese a que de normal no tenía nada.

    Si algo tenía claro como directora es que no podíamos ser parte del problema, debíamos ser una pieza clave de la solución. Nuestro trabajo consistía en hacer un acompañamiento a nuestras alumnas, alumnos y a sus familias, para que se pudiesen adaptar a las nuevas circunstancias sin que se perdiesen ni flaqueasen las rutinas de trabajo, los tiempos de lectura, el aprendizaje, en definitiva… su derecho a la EDUCACIÓN en mayúsculas. Y todo eso de tal manera que se sintiesen apoyados, que la brecha digital no fuese un impedimento y ofreciendo una ayuda de calidad a todas aquellas familias que, por sus circunstancias, no contasen con medios tecnológicos suficientes o simplemente tiempo.

    Desde nuestro colegio, desde un primer momento, tuvimos muy claro que debíamos arroparlos, no agobiarlos; guiarlos y animarlos, no exigirles… sino invitarles a seguir aprendiendo, a seguir formando parte de nuestra escuela, hacerles sentir que aunque estábamos separados formábamos parte, como siempre, de una misma comunidad educativa.

    Así pues pusimos en marcha cuentas de correo, canales de Telegram, blogs, webs, videoconferencias, teléfonos… cada uno desde nuestras casas, con los medios personales con los que contábamos, desde nuestros móviles y ordenadores,… Intentando hacer nuestro trabajo lo mejor posible y compaginándolo con la convivencia con nuestras propias familias, desde el confinamiento de nuestro hogar, con el ruido de fondo de ese bombardeo perenne de noticias chungas que provienen de los televisores… y cruzando los dedos para que no nos tocase de cerca.

    Todos las maestras y maestros del cole se volcaron, se esforzaron y se siguen esforzando por diseñar propuestas inclusivas, lúdicas, retadoras y enriquecedoras, que hiciesen pasar este tiempo de confinamiento a nuestras niñas y niños de la manera más entretenida, y feliz posible. Balcoquedadas, retos semanales, vídeos, clases virtuales,… todo es poco para seguir sintiéndonos unidos; y las familias de nuestras niñas y niños desde su diversidad y salvando todas las dificultades, que somos conscientes de que las hay, pusieron y siguen poniendo los medios y su esfuerzo diario para permitir que sus hijas e hijos puedan seguir aprendiendo.

    Pero tal vez estos tiempos difíciles nos hagan reflexionar. Antes de que pasara todo esto, ¿con qué autoridad y entusiasmo les podíamos decir a nuestros niños y niñas que se esforzasen y estudiasen mucho para llegar a ser de mayores científicas, investigadores, doctoras, enfermeros, ingenieras,…? Si sabíamos que en esta sociedad, tal y como la teníamos montada, esos no eran los referentes. Por desgracia, la vacua frivolidad del materialismo, ponía en valor como héroes a los que triunfaban de manera estelar como instagramers o youtubers de moda o perdidos en la isla o en casas de grandes hermanos despojados de toda fraternidad. 

    Espero que todo esto nos haga evolucionar, y que esta supercrisis superchunga nos impulse hacia un cambio social donde se valorice lo que tiene un valor intrínseco desde el punto de vista humano, donde se aprecien a los héroes y las heroínas verdaderos, aquellos que nos cuidan y nos permiten estar vivos y seguros en nuestras casas con su trabajo constante y silencioso, con su resilencia y su valentía para salir a la calle con la que está cayendo y ponerse al volante de un camión, detrás de una caja registradora o  enfrente de tantos y tantos enfermos con la sola coraza de una frágil mascarilla.

    Esta crisis está haciendo que echemos de menos a la gente a la que queremos; sus voces, sus miradas y sus abrazos.

    Y, las maestras y maestros, por muy bien que lo hagamos, aunque le dediquemos el esfuerzo más grande del mundo, nuestros mayores medios y mejores intenciones… sabemos que esto no es así. La educación, sobre todo en los más pequeños, es contacto, son sonrisas, juego, diálogo, conflictos, desafíos y risas. Es interacción humana directa y no virtual. 

    Ojalá los verdaderos héroes de esta historia, aquellas y aquellos que nos van a salvar el pellejo, se den mucha prisa y encuentren un remedio para aniquilar a este chungovirus que ha puesto nuestra vida patas arriba y pronto… muy pronto, podamos volver a abrazarnos, a jugar juntos, a mirarnos de cerca, a acariciarnos y a decirnos cosas al oído rozando nuestras mejillas.

    Seguro que cuando llegue ese momento, nos veremos con otra mirada… pero mientras abrázame.

     

     

     

    8 responses to “Nos veremos con otra mirada…

    1. Bravo Delmi!
      Comensar a llegir-te i no poder evitar les llagrimes…
      Estos díes tenim els sentiments a flor de pell, tenim por, rises, agobiament, estem com en un malsomni q espere pase prompte.
      Sols puc dir q gràcies x tot el q esteu fent els docents de la nostra escola x els nostres xiquets. GRÀCIES.

    2. Jooo, me he emocionado. Casi todos estamos sacando lo mejor de nosotros ( menos 4 egoístas inconscientes…),muchas gracias a los profes por guiarnos a los papás en el duro camino de la enseñanza , por que nosotros sabemos darles valores, quererlos, cuidarlos, pero educarlos academicamente hablando,por lo menos a mi me viene grande. Vosotros también sois héroes en silencio y muchas veces desvalorizados. Un aplauso a los profes!!

    3. Bonita reflexión Delmi, ojalá esto cambie la sociedad que teníamos por una mucho mejor, que sepa valorar lo verdaderamente importante, y como tú dices,que los niños vuelvan a soñar con ser de mayores profesores, ingenieros, médicos, bomberos, etc…., que sepan valorar el trabajo de todas las personas que conforman los eslabones de esta sociedad, desde los más bajos hasta los más altos, porque cada uno de ellos han demostrado que son imprescindibles para seguir adelante, que se valore más a los agricultores que últimamente han estado abandonados y que siempre han sido la base de nuestro querido pueblo…..que todo esto haya servido para darnos cuenta de la falta que hacía el cambio en nuestra sociedad y el dejar respirar al planeta.
      Muchas gracias a todos los profes del CEIP SANT JAUME APOSTOL, por la gran labor que hacéis cada día, debe haber sido duro para vosotros igual que para nosotros las familias, juntos haremos que esto cambie.

    4. Gracias Delmi por vuestro esfuerzo. Gracias Fani por crear este rincón de pensar, tan importante en estos días. Tenemos una buena oportunidad para intentar cambiar, o como mínimo ampliar, los referentes de esos niños y niñas; adultos del futuro. Ya elegirán ellos correctamente si conseguimos hacerles ver la importancia que realmente cada uno de ellos tiene. Ojalá se percaten de que lo que ahora perciben como extraordinario y peligroso no lo será tanto gracias a las profesiones de esas personas que ahora, desde el balcón, con las barandillas a la altura de su frente, tanto aplauden. Ojalá el sonido de los aplausos tenga un eco prolongado que les permita recordar que su felicidad, sus juegos y todos sus referentes actuales solo podrán ser disfrutados si valoran realmente a los que de verdad lo hacen posible. Después de esta crisis habría que volver a preguntarles: ¿Que quieres ser de mayor? No aplacemos demasiado esta pregunta…

    5. Que bé ho has expressat,un fort . Paraules molt boniques de persones que disfruten la seua professió.
      Sempre endavant i que res ens pare.

    6. M’agradat molt, Delmi, la manera de fer que reflexionem la nova situacio, per a qu’ intentem traure lo «positiu». Tots junts, cadascu desde sa casa, farem front.

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