El Puto Príncipe Azul

puto principe azul
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  • Después de las dramáticas estadísticas sobre mujeres asesinadas a manos de sus parejas, o ex-parejas, de la Macroencuesta de 2015, el siguiente dato desolador es el que hace referencia a la violencia de género que sufren nuestras adolescentes. En las conversaciones de estos días surgía la pregunta de forma inmediata: ¿Cómo es posible qué se reproduzcan modelos que deberían estar superados?... El dato es preocupante, hay un incremento del 15,4 % en los casos de violencia de género en chicas menores de 18 años respecto del 2014. En un país responsable este titular provocaría algo más que aspavientos institucionales; sin embargo aquí, el dato no provoca ni un pacto de Estado. Quizás confían en que la violencia que sufren las adolescentes no acaba en asesinato (de momento), pero que sepan que va acuchillándonos la realidad con titulares como estos: “Una de cada tres jóvenes considera aceptable que su pareja la controle”, “La mitad de las víctimas adolescentes no identifica la violencia machista”. O este otro de 2013: “La violencia machista sobrevive en las parejas más jóvenes”. Información sacadas del estudio de la Fundación Anar, que ayuda a niños y adolescentes en riesgo, y de la Comisión para la Investigación de malos tratos a mujeres, donde se lee también que: “En estas edades estamos luchando contra el amor, no contra el maltratador”.
     
    Aquí es donde entra en escena el Puto Príncipe Azul, cuya sola mención me desata interrogantes: ¿De qué sirve un pacto de Estado contra la violencia de género si los medios de comunicación no lo firman también?... ¿Hasta cuándo vamos a tener que soportar la imagen de la mujer apareciendo a diario en algunos programas de televisión como si fuese un trozo de solomillo apetecible, fácil y consumible?... ¿Qué ven las futuras mujeres en los medios de comunicación día tras día?... ¿Qué realidad encuentran estas niñas-chicas cuando levantan los ojos de sus libros de texto?... ¿Con qué tipo de mujeres se encuentran que puedan servirles de modelo?... ¿Novias de futbolistas o toreros?... ¿Concursantes de granhermanos?... ¿Chicas súper operadas haciendo morritos para seducir al chulazo llamado tronista?... ¿O quizás algún personaje de teleserie trufadas de estereotipos y escritos a escuadra y cartabón para que ‘cuadre’ con el guión diseñado?... ¿Qué tipo de masculinidad está enamorando a nuestras adolescentes para que tantas sufran malos tratos ya en sus primeras relaciones?... ¿De qué sirve que los educadores se dejen la piel en las aulas intentando formar en valores e igualdad, si los espejos en que se miran están deformados cuando salen de ellas?...
     
    En serio, ¿dónde están esas mujeres que merecen la pena copiar cuando tienes trece, catorce, quince años y buscas referentes fuera de tu entorno escolar y familiar?... ¿Dónde están las investigadoras, las doctoras, las historiadoras, las descubridoras, las directivas, las deportistas, las escritoras, las abogadas, las fotoperiodistas, las aparejadoras, las filósofas, las científicas, las tertulianas, las bomberas, las arquitectas, las informáticas, las bibliotecarias, las directoras de cine, las gestoras culturales, las emprendedoras que levantan comercios ellas solas, las ganaderas, las libreras, las compositoras, las directivas de televisión, o las futuras presidentas de empresa, o de Gobierno?... ¿Porqué no ocupan ellas también el espacio mediático?... ¿Qué tiene que ver todo esto con el Puto Príncipe Azul?... Pues, TODO. Todo lo que guarda relación con la construcción de la autoestima tiene que ver con el amor, con el afecto, y con cómo gestionar las emociones y saber elegir en la vida. A una niña-chica con la autoestima bien formateada no le pone la mano encima ningún niñato-chulo-prepotente ni en forma de hostia, ni de insulto, porque, al primer desprecio o intento de control, ella sabrá que eso NO ES AMOR. Eso tiene que ver. Y que la autoestima también se construye más sólida con referentes profesionales que proyecten, dignifiquen, alienten, y muestren modelos femeninos más respetuosos con las futuras mujeres, con las que están todavía en proceso de serlo y lo tienen todo por aprender. Por ellas, porque se lo merecen. 
     
     

    12 responses to “El Puto Príncipe Azul

    1. Comparto la idea de "educar desde casa", con modelos y valores que las hagan autosuficientes y libres, que no sientan la necesidad de depender ni emocional ni económicamente de ningún puto príncipe azul. Deben tener esas herramientas lo antes posible y aprender a mantener relaciones de igual a igual. Para mi sería la base fundamental.

    2. Hola Fani. Me ha encantado tu post. Gracias. Tengo una reflexión para compartir.
      Cuando dices: "¿Dónde están las investigadoras, las doctoras, las historiadoras, las descubridoras, las directivas, las deportistas, las escritoras, las abogadas, las fotoperiodistas, las aparejadoras, las filósofas, las científicas, las tertulianas, las bomberas, las arquitectas, las informáticas, las bibliotecarias, las directoras de cine, las gestoras culturales, las emprendedoras que levantan comercios ellas solas, las ganaderas, las libreras, las compositoras, las directivas de televisión, o las futuras presidentas de empresa, o de Gobierno?." Me pregunto si no se da a entender que lo que nos define como modelos a seguir son nuestras profesiones, nuestros logros, nuestros éxitos. Y, entonces, surge la siguiente pregunta: ¿No son modelos a seguir las mujeres trabajadoras domésticas, barrenderas, peluqueras, panaderas, cajeras del supermercado, conductoras de autobús, trabajadoras del campo…? ¿Y las mujeres que han sido amas de casa toda la vida, o las mujeres en paro, o las mujeres al cargo de personas mayores o hijos y hijas descapacitados? Las mujeres que a pesar de su lucha diaria, no han conseguido colocarse socialmente en un puesto prominente, porque no han tenido quién las apoye, sólo han podido sobrevivir a un sistema machista y patriarcal que las ha desplazado y les ha exigido el doble, mientras se ocupaban de sus familias. Me preocupa que el modelo a seguir sea, lo que haces te define a ojos de los demás, en términos de igualdad. Lo que logres socialmente, te colocará a "la altura de los hombres". Yo lo que hecho de menos, a parte por supuesto de los ejemplos que planteas, es ver la REALIDAD de los modelos de mujeres que mayoritariamente existen: mujeres fuertes, luchadoras, solidarias, valientes, responsables, inteligentes…. y un largo etcétera de virtudes. La igualdad de derechos entre hombres y mujeres debe ser el resultado de defender que, en términos de derechos, simplemente SOMOS iguales. Para romper estereotipos en televisión, solo haría falta mostrar la rica diversidad (real) que somos.

    3. Cuando una niña llega a adolescente ya tiene un esquema subjetivo respecto al amor, súbdito – amo, igual – igual. En la familia se estructura tal modelo, y no es necesario que las referencias provengan de un hombre, sino de la estructura y de la dinámica que permanece armada. De hecho estamos asistiendo a un ordenamiento social que no anda nada lejos de lo patriarcal. El otro ha de hacer, tiene que hacer y no es extraño encontrar a adolescentes expectantes del deseo del otro, a la espera de complacer su voluntad. Que sea hombre o mujer conlleva una posición distinta pero lo que parece generalizarse es esa dualidad amo y esclavo, que viene además reformateada por esta sociedad instruccionista y adiestradora, pero que en todo caso: Más o peor de los mismo.

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