Dictadura mental

Lorenzo Conti
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  • “Qué buena persona era este hombre que se ha muerto, si llora así la madre de mi amiga del cole”. Este fue mi pensamiento a los nueve años la mañana del jueves de 1975 en casa de mi compañera cuando murió Franco. Una mañana de colegios cerrados, de susurros por los rincones del pueblo, de gestos graves y de silencios cuando entraba en algunos sitios. Una jornada apelmazada en la memoria de un tiempo de miradas húmedas que no supe interpretar y que descifré bastantes años después, cuando alcancé a diferenciar las humedades de miedo y rencor de unos, de las de esperanza y de futuro de los míos. La dictadura la conocí a posteriori, con el relato que iba leyendo, conociendo y escuchando. Nada en mi casa me hizo sospechar a los nueve años la realidad que vivíamos ni de dónde salíamos después de cuarenta años. Imagino que por esa necesidad de sobreprotegernos que tomaron quienes sufrieron la crueldad de la postguerra y quedaron marcados por el miedo a significarse (en “Las gotas del silencio” hablo de eso). No destaques, se como todos, haz lo que hagan los demás, pertenece al grupo, se grupo, no cuestiones, no alteres, no pidas, no preguntes...
     
    Conmigo no funcionó, ya le hubiese tranquilizado a mi madre en su momento, que padeció mi rebeldía y mi impulso de ir contra todo mandato paterno, primero, y contra cualquier imposición o hecho consumado después. Nací con el ‘por qué’ pegado a la lengua, y con un exacerbado sentido de la independencia que me quedó grande hasta que pude asumirlo en condiciones y hacerme cargo de él, y de sus consecuencias... Hay un día crucial en que la vida se te bifurca y tienes que elegir entre ser lo que se espera de ti o ser lo que tú quieres ser. Son caminos que llevan a lugares totalmente diferentes, pero eso no lo sabes hasta miles de kilómetros después. Pero, no me enrollo con el camino, que es largo, y lo que quiero contarte es cómo, habiendo crecido en democracia, y siendo yo de naturaleza ‘bocazas’ y con tendencia a opinar de todo, sufrí en pleno desarrollo profesional la dictadura mental que el Partido Popular ha ejercido en la Comunidad Valenciana durante más de veinte años. Una mayoría ejercida desde la prepotencia institucional y el caciquismo regional delegado que ellos llamaban “mayoría absoluta” amparándose en la benévola nomenclatura democrática.
     
    “Pues no eres tan roja como me habían dicho”, fue el comentario de alguien que luego fue una muy buena compañera de trabajo (lo que gano yo en las distancias cortas no está escrito). Y como ‘roja’ y ‘problemática’ se me etiquetó y trató durante años. Yo, que no he participado en guerra alguna, y que jamás he militado en ningún partido, que no tengo más carné que el de la biblio y el de piscina municipal, fui relegada durante años como si fuese el enemigo. A alguno le hubiese gustado más despedirme, pero como tenía una oposición (esa queAlberto Fabra, avalado por la reforma laboral del PP, se pasó por la cara interna de las ingles), se me tuvo que comer con patatas. Ser apartada, relegada, no tenida en cuenta, fue el precio pagado (gustosamente) por no estar a su favor y por entender ellos que estaba en su contra. Que es la forma mezquina y burda de comportarse que tienen cuando alcanzan el poder quienes no eligieron la bifurcación adecuada y no consiguen convertirte en su adepto. Un poder que never in the life conseguirían por méritos propios y que se les ‘concede’ únicamente porque sirven como correa de transmisión.
     
    Nada de lo escrito aquí está impregnado de victimismo, podría haberme ido de Valencia y no haberlo vivido, pero fue mi elección quedarme con quienes más quería. Aproveché la coyuntura para aprender que lo que no te destruye te construye más fuerte (en “Tierra bajo tus pies” lo explico). Tampoco escribo para ser ejemplo de nada. Esto és únicamente mi testimonio personal. O mi exorcismo, quien sabe... Antes de escribirlo me he parado un buen rato a sentir desde dónde iba a teclearlo. No me gusta vomitar palabras, ya lo sabes. Ni salpicarte con mis textos. Escribo por si sirve de algo, porque sé que las cosas no me suceden a mí sola, que hay muchas personas que han pasado por lo mismo en cualquiera de las empresas públicas gestionadas por la banda organizada de ‘investigados’ que por fin desfilan esta semana por los juzgados de Valencia. Este post lo podrían firmar tantas personas que conozco... Mariajó, Mamen, Carmen, Concha, Ricardo, Luis, Jose, Javi, Ana, Natxo, Xelo... O tú mismo, quizás.
     
    El caso es que, mientras estaba ahí, averiguando cómo me sentía, veía a Alfonso Rus en la televisión saliendo de unas dependencias policiales. Levantaba una mano, con una prenda de color azul oscuro para taparse del tiro de las cámaras. Primero he sentido rabia al verlo, actitudes miserables como la suya me impidieron trabajar durante años haciendo lo que más me gustaba en la empresa donde podría haberlo hecho. Luego he salido de mi ombligo y he sentido una rabia más grande aún por el tremendo daño moral que han hecho políticos como él a tantas personas a quienes han perjudicado con su sistemático trinke del dinero público y pirateo institucional: dependientes que no han cobrado sus pensiones, personas mayores que han muerto esperando una plaza en una residencia, víctimas ninguneadas, mujeres maltratadas que han visto mermadas las ayudas para abandonar sus infiernos... Luego ha salido Isabel Bonig, la presidenta del PP de Valencia, diciendo toda ofendida que van a denunciar a los corruptos del PP de Valencia por haber dañado las siglas del PP de Valencia. Y cuando ya me iba a levantar a por las grapas del 28 para graparme el hígado, sale en pantalla la imagen de otra ‘investigada’, agachada en la parte trasera de un coche, con la cara totalmente desencajada. Y entonces he tenido la certeza de que, ahora sí, una época ha terminado. Lo que pasa es que llevan tantos días intubando al muerto que aún no se han dado cuenta de que ha dejado de respirar hace mucho. Todavía no me he levantado del sofá por si aparece alguien con voz temblorosa y dice: “Valencianos, el PP, ha muerto”.
     
    De Juan Nieto Ivars y Cristobal Toledo (Valencia) 

    18 responses to “Dictadura mental

    1. Qué bien lo has escrito y que súper bien lo has dicho. Cuantos buenos profesionales desperdiciados por culpa de estos mediocres! Y cuantos mediocres que no se dan por aludidos. Saludos.

    2. Desde La Rioja, la misma sensación y sin necesidad de que medien -oficialmente, al menos- las siglas de un partido. Comparto cada una de las palabras que has dicho en la entrevista. Gracias por poner tu voz a mis pensamientos.

    3. Hola Fany, has expresado muy bien la rabia e impotencia que muchas personas sentimos ante tanta indecencia. Yo también espero que un tiempo nuevo llegue y nos traiga el respeto, la justicia y la dignidad que merecemos.
      Muchas gracias

    4. Hoy te he escuchado en cadena ser. Ya era hora que alguien hable de nosotros, los valencianos totalmente avergonzados, indignados, enfadados, hartos….etc ¡Lo has explicado tan bien! Sobretodo con tu tono de voz, eso es con lo que mas me he sentido identificada. Gracias a todos los que no se han rendido, los que pese a las dificultafes han seguido investigando y denunciando. Pese a todo. Gracias.

    5. Yo también te escuché en la Ser, con mucha atención y, en la soledad de la cocina, asentía a todo lo que decías al mismo tiempo que maldecía a todos aquellos que tanto daño han hecho, no al PP como dicen desde el PP -qué cara de cemento hay que tener-, si no a tantos y a tanto. También, desde Cáceres, somos muchos los que contemplábamos con estupor cómo elección tras elección conseguían esas mayorías que, pese a esas redes a las que aludías en el programa, resultan tan difíciles de entender. Sin conseguir esta vez la mayoría han vuelto a ganar. Sólo nos queda esperar que con el tiempo y pérdida de poder dejen de tener tanta influencia y posibilidad de "comprar" voluntades, en Valencia y en el resto del país.
      También yo te felicito por tu blog y tu valentía.
      Mucha suerte.

    6. Y así es, lo de Valencia es como cuando Pilatos tenía que perdonar a uno de los presos y dijo: "Este es Barrabás, asesino, ladrón, violador", y este es Jesús un pobre hombre que se cree el hijo de Dios. A quién debo soltar?", y el pueblo dijo: "suelta a Barrabás, crucifica a Jesús". La gente de allí volvió a votar al PP, es algo increíble y repugnante.

      Lucky….

      La suerte favorece a una mente preparada….

    7. Ojalá y este sea el golpeque elimine años y años de: No hay dinero para coles, ni para dependientes, pero gastamos en cosas inútiles y nos metemos parte en el bolsillo',esperemos que wsta sociedad se regenere, que se deje de ser mejor atendido, porque tienes un conocido en…, que te consideres defraudador si no pides factura, que todo lo publico sea publico de verdad, y que nadie alabe a otro porque diga "es que conozco a". Falta mucho por recorrer, pero bien está empezar por estos.

    8. Ojalá y este sea el golpeque elimine años y años de: No hay dinero para coles, ni para dependientes, pero gastamos en cosas inútiles y nos metemos parte en el bolsillo',esperemos que wsta sociedad se regenere, que se deje de ser mejor atendido, porque tienes un conocido en…, que te consideres defraudador si no pides factura, que todo lo publico sea publico de verdad, y que nadie alabe a otro porque diga "es que conozco a". Falta mucho por recorrer, pero bien está empezar por estos.

    9. Todavía no me he levantado del sofá por si aparece alguien con voz temblorosa y dice: “Valencianos, el PP, ha muerto”.
      Doncs jo de tu encara no em mouria del sofà. Aquestes coses passen com a les pelis de terror que quan veus que tot s'ha acabat surt per un altra banda, que tu no ho esperes, una gavina que normalment és negre, però també pot se blava. Jo he treballat (quan ha fet falta a "Terra Mitica") tres dies després de vindre el Príncep a fer la inauguració me'n vaig anar. Jo sabia coses d'allà. Tu coneixes per casualitat al senyor Zaplana…

      En el meu blog, moltes vegades he parlat de les injustícies del PP al Canal Nou. Se de molts que també ho en fet des de Catalunya. No té més importància que poder donar-te des d'aquí la meva felicitació per la teva valentia, i per extensió a tot els que d'una manera o altra han fet el que han pogut.
      Moltes gràcies.

    10. Disculpa que hagi posat Canal nou: el motiu és que els números estan desconfigurats. També volia dir-te que qui mata una llengua mata un poble. Jo també vinc d'un silenci antic i molt llarg

    11. Yo tambien me acuerdo cuando se fué el dictador siendo niña, aquel dia sonreí ignorante, porque no tenía cole, para después aprender lo que es vivir en libertad. Me solidarizo con tus palabras y solo espero que descanse en Paz como el que está bajo esa losa de miles de kilos, el PP y vengan nuev@s joven@s con otros aires de libertad:

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