#Cave2Cave

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  • “Me pregunto si las historias nos pertenecen o si nosotros les pertenecemos a ellas. Quizás sean las dos cosas. En todo caso, las historias andan”. Nicolas Buenaventura, narrador oral.
    “Había una vez una mujer que sufría porque no podía tener hijos. Fue a ver a la sanadora del poblado y ésta la envío a coger barro del fondo del río. Con el barro, la sanadora modeló un bracito, una pierna, un torso y una cabeza mientras la mujer elevaba un canto para invocar al espíritu del bebé. Lo llamaron Maria’a. La sanadora explicó a la mujer que no debía sacar al bebé de casa, que lo mantuviese siempre envuelto en su manto. Por la noche, estando con su marido junto al fuego, la mujer escuchó un llanto en la choza y fue corriendo para comprobar si era del bebé. ¡Es de verdad!, gritó contenta. El marido no entendía que su mujer estuviese tan feliz con aquel bebé que era de barro y por la mañana le insistió para que lo acompañase a recoger comida al páramo. Maria’a se quedó a cargo de sus primos, que enseguida la sacaron fuera para jugar con ella. Y empezó a llover. Y el bebé se convirtió en barro otra vez. A la vuelta, la mujer, cayó de rodillas. ¿Ahora qué?...”. El bebé de barro (The mud baby), es un cuento narrado por Meneputo Manunga Manyeka, recogido por Marlene Wingerg y traducido por José Manuel de Prada (lo he sintetizado un poco, aquí el original contado).
    Esta historia será una más de las que se están escuchando a lo largo de la semana en la República de Sudáfrica en el Taller “En busca del fuego de las historias”, celebrado en Clanwilliam. Una propuesta enmarcada en el proyecto “De Cueva en Cueva” que forma parte del Maratón de Cuentos de Guadalajara 2013. Este extraordinario proyecto está impulsado por el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil de Guadalajara, cuyo principal, y noble, objetivo es la preservación y divulgación de la literatura oral. La propuesta viene muy bien avalada, desde 1992 se celebra en Guadalajara un Maratón de Cuentos de 46 horas de duración en el que participan más de mil personas de todas las edades. Podría afirmarse que han pasado por el maratón los mejores “cuentistas” del mundo... Fue a raíz de la elección de la Unión Europea de Sudáfrica como “Tercer País” del programa Cultura 2007/2013, cuando se plantearon dar forma a este proyecto de cooperación con la idea de ir “en busca del fuego de las historias”. Al proyecto se han sumado La Asociación Española de Documentación e Información (SEDIC), la Fundación Atapuerca, el Museo Provincial de Guadalajara y Apremia (Asociación para la recuperación de la Memoria Internacional Audiovisual).
    “Para los seres humanos que habitaban en las cuevas, las historias eran algo más que un entretenimiento: eran la única expresión posible de la memoria colectiva, algo esencial para la supervivencia”... ¿Te imaginas estar en las cuevas de Sterkfontein o las de Blombos, junto a sus famosas piedras de dibujos geométricos de 75.000 años de antigüedad y escuchando cuentos?... “Con la voz, la palabra, y el silencio como protagonistas”... ¿Te imaginas tener la oportunidad de oír narraciones que llevan años “andando” por el mundo, justo en los lugares donde se supone que surgieron esas primeros ideas?... ¿Te imaginas escuchar narradores bosquimanos con su lengua de chasquidos, o en zulú, xhosa, afrikaans, español, italiano, o francés?... ¿Te imaginas luego tener la oportunidad de seguir la huella de estas historias recuperadas en el taller de Clanwilliam y verlas emprender un nuevo camino hacia las Cuevas de Atapuerca y las de los Casares en España, a Grenoble en Francia (Festival des Arts du Récit) y hasta en el metro de Milán (Maratona dei Racconti di Lettura)?... Pues no te preocupes, el proyecto #Cave2Cave contempla la realización de un documental para que puedas ver todo lo que has imaginado en este último párrafo. Hasta entonces, no pierdas ninguna oportunidad de escuchar un cuento, o de contar tú uno a la luz tenue de una lamparilla de noche, con tu sombra reflejada en la pared... Como si estuvieras en tu cueva ;-)

    12 responses to “#Cave2Cave

    1. Un maravilloso proyecto, de dimensiones planetarias, que busca la esencia de lo que nos hace humanos. Historias de ayer, de hoy y de siempre. De la mano de Ricardo Macián iríamos al fin del mundo, o al fondo de nuestros corazones.

    2. Fani.
      Si tienes oportunidad de hablar con Ricardo Macián, preguntale si necesita alguien para ayudarle, llevarle el café (o el té con menta), hacerle de trípode, contarle cuentos mientras trabaja…. yo qué se? Cualquier trabajo pasado por el filtro de Macián se convierte en obra de arte. Ah… y sé muchos cuentos. Mi abuelo aseguraba haber visto la serpiente que daba la vuelta a una montaña 😉

    3. Hace años tuve la oportunidad de perderme por Namibia durante un mes en compañía de un par de guías de excepción: Susana y Gary, una española y un inglés que un buen día decidieron parar de vagabundear por el mundo y asentarse en ese paraíso que es Namibia.

      Las noches al calor de la hoguera eran amenizadas por ambos con historias locales e historias de cosecha propia, y entre ellas recuerdo especialmente un cuento que forma parte de la tradición oral de muchos rincones de Africa: Kiboko el hipopótamo.

      Kiboko es la palabra swahili para Hipopótamo, y no puedo estar más de acuerdo en el hecho de que es un nombre más que adecuado en su forma y sonoridad para identificar a un animal como el hipopótamo. La bella lengua swahili nos deja otros ejemplos de nombres que se identifican perfectamente con el animal. Todos conocemos al león más famoso entre los niños: Simba, que es precisamente la denominación en swahili para este animal.

      Pero, a lo que vamos. El cuento de Kiboko el Hipopotamo explica a los niños de una manera muy divertida y amena algo que a ellos les llama mucho la atención: los hipopótamos se pasan el día abriendo su enorme boca hacia el cielo…

      Cuando el mundo apenas era mundo y los dioses estaban afanados en su creación, distribuyeron a los animales por muy diferentes lugares de Africa. Algunos fueron a las frescas montañas, donde no sufrirían tanto el calor, otros fueron a parar a los fértiles y tibios valles, otros se dispersaron por las calurosas sabanas o por las selvas húmedas… pero debían estar muy ocupados en estas y otras tareas, pues se olvidaron del orondo kiboko, lo que suponía un verdadero problema…

      Inicialmente los dioses enviaron a Kiboko a las extensas sabanas, pero alli Kiboko debía deambular todo el dia bajo un considerable calor para encontrar las pocas hierbas que crecen al son de las lluvias… Con su sonrosada piel quemada por el sol, hinchado por las picaduras de los mosquitos y cansado de andar tanto sobre sus minúsculas extremidades. Kiboko se presentó ante los dioses y lastimosamente se quejó:

      -Soy demasiado gordo para caminar todo el dia por tierras tan secas buscando alimento para saciar mi hambre… Un lugar con agua me libraría de soportar mi peso, me defendería de los mosquitos y refrescaría mi corpachón. Enviadme a vivir a los ríos y a los lagos…

      Ante estos lloros, los dioses argumentaron:

      -Kiboko, eres demasiado grande para los ríos y lagos, si te enviamos allí terminarías rápidamente con todos los peces…

      A lo que Kiboko respondió esperanzado:

      -No probaré un solo pez, saldré cada noche del agua para alimentarme con la hierba que crece en la orilla de rios y lagos. Para demostrarlo, durante el dia abriré mi boca todo lo que pueda para que podáis comprobar que no hay ningún pez dentro y cada vez que haga caca pulverizaré mis excrementos para que veáis que en ellos no hay una sola espina ni una escama.

      Desde entonces, los hipopótamos viven en rios y lagos, alimentándose con la hierba que crece en las praderas y sabanas cercanas al agua. Y lo que resulta más curioso de ver es como desmenuzan meticulosamente sus heces, a medida que las expulsan, mediante rápidos movimientos de su corta y musculosa cola…

      Cuéntale esta historia a un niño con el que estés viendo hipopótamos y veras una sonrisa en su cara cuando observe como estos animales cumplen la promesa hecha a los dioses…

    4. Si te interesa este tema, puedes bucear por Internet y encontraras cuentos africanos similares que explican a los pequeños la razón de que la piel del cocodrilo sea asi… o la razón por la que las gacelas de grant tienen esos cuernos tan ridiculos… 😉

    5. Pedro, Fani:
      Havía una vegada un diminut animal q tenía una gran il.lusió: jugar al futbol. Còm era tan menut i tan lent, se li va ocòrrer q si s'enganxava a una portería, tal vegada fóra més fàcil.
      I… Efectivament, un día q es jugava un partit ben important, un baló va passar tan prop d'on ell estava q es va enganxar al baló i va entar junt amb el baló.
      Tot el món va xillar: GOOOOOL. Ell va ser tan feliç i es va quedar tan satisfet q els altres animalets van dir:
      – Mireu, se li ha quedat cara de gol!!!
      A partir d'eixe día tots li van dir:
      CARAGOL.

      Eixe conte és un de tants q m'he inventat a l'escola. Els meus alumnes, q estaven bojos pel fútbol, estaven entussiasmats quan deia q anava a contar-los un conte

    6. Además de la leyenda de Kiboko el Hipopótamo, la tradición oral africana nos ofrece otras muchas historias sobre animales que provocan que los más pequeños abran mucho los ojos o que aparezca en su cara una sonrisa…

      Nuestros guias de Namibia nos contaron que en algunas aldeas del norte del país, por donde corren los ríos Kunene y Okavango, se dice que cuando el mundo aun era del todo el mundo que ahora conocemos, el cocodrilo al que los dioses enviaron a poblar esos ríos tenía una preciosa piel dorada y lisa. Dicen también que el cocodrilo pasaba todo el día bajo del agua, en las aguas embarradas, y que sólo salía por la noche. A la luz de la luna o de las millones de estrellas de los cielos de Africa, los animales que acudían a esas horas a beber agua se quedaban admirados contemplando la hermosa piel del cocodrilo.
      El cocodrilo, encantado y orgulloso de la admiración que causaba su piel empezó a salir del agua durante el día para así poder presumir más de su piel bajo los rayos del sol. Los demás animales ya no sólo iban por la noche a beber agua, sino que se acercaban también durante el día para contemplar la maravillosa piel dorada del cocodrilo.
      Pero sucedió que el cocodrilo, en su vanidad, no se percato de que el sol poco a poco iba secando sobre su piel el barro que arrastraba del fondo del rio, y que cada día esa antes lustrosa piel dorada se iba poniendo más y más fea, hasta que acabo como la tiene ahora, cuarteada y cubierta de grandes y duras escamas. Al ver este cambio el resto de animales perdió el interés y la admiración por el cocodrilo y no volvieron al rio a beber durante el día para contemplar la piel dorada del cocodrilo.
      El cocodrilo, antes tan orgulloso de su piel dorada, nunca se recuperó de la vergüenza y humillación y desde entonces, podemos ver que cuando otros animales se acercan se sumerge rápidamente en el agua, y solo podemos ver sus ojos y orificios nasales sobre la superficie del agua, para que así nadie pueda ver como ha quedado su piel…

    7. Las Gacelas de Grant tienen unos de los cuernos más ridículos del mundo animal… y, como no, hay un cuento o una leyenda en la tradición oral africana que cuenta a los más pequeños la razón de ello…

      Cuentan en las aldeas que cuando el mundo aun no era el mundo que ahora conocemos y los dioses estaban en la tarea de crear a los diferentes animales, llamaron a las Gacelas y Antílopes a su presencia para dotarles de cuernos que les permitieran su defensa… había cuernos de todos los tamaños y formas, y las diferentes gacelas y antílopes iban eligiendo aquellos que pensaban que mejor les servirían. Pero he aqui que las Gacelas de Grant estaban tan felices disfrutando de todo el pasto para ellas solas que no se percataron de la hora que era, y llegaron las ultimas al reparto de la cornamenta. Solo quedan estos cuernos, dijeron los dioses… Y les mostraron unos ridículos cuernos que se inclinaban primero hacia delante, pero luego giraban hacia atrás, que una vez colocados les hacían parecer más bien un perchero en vez de dar miedo y ahuyentar a sus enemigos… El resto de antílopes y gacelas no paraban de hacer gracias y reírse de las pobres Gacelas de Grant y sus cuernos, mientras estas lloraban desconsoladamente por su desdicha.
      Los dioses, abrumados por la pena de las Gacelas de Grant dieron una lección al resto de animales, y así hablaron:

      -Si bien no podemos quitaros los cuernos que os hemos dado, y es justo que los llevéis como castigo a vuestra pereza y retraso, no es justo que este hecho sirva de mofa al resto de los animales, por ello vamos a dotaros de una gran velocidad a fin de que escapéis de sus burlas…

      Desde ese momento las Gacelas de Grant lucen orgullosas una de las cornamentas más ridículas del mundo animal, pero también hacen gala de ser uno de los animales más rápidos…

      😉

    8. Pedro, Fani estos contes m'han recordat molt els de Jorge Bucay. No sé si els conegeu? El llibre "Cuentos para pensar", per exemple. Hi ha de molt bons. I per cert, les 'Rondalles' d'Enric Valor han d'estar sense falta en #Cave2Cave. Com es poden fer arribar?

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