Arena entre los dedos

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  • “No busques al amigo para matar las horas, búscale con horas para vivir” (K. Gibran, 1883-1931).
    Si llegas a una cena con la cara desencajada (por lo que sea que te haya pasado de malo tirando a peor) y, llegados los postres, tu cara está todavía más desencajada, pero en esta ocasión por las risas que te estás echando, y no vas bolinga; que no te quepa ninguna duda: estás con amigos... Cada vez estoy más convencida de que la mejor parte de mí son mis amigos. Aparte de quererlos, he llegado a admirarlos por la misma razón por la que en tan poca estima tengo a esos que solo ven en los demás una oportunidad para si mismos, léase empresarios sin escrúpulos, gobernantes idem... Mis amigos sí que son coherentes, entre lo que dicen y lo que hacen no existe contradicción sino correlación. No me mienten... Además, son como las pastillas esas que enriquecen los caldos: rara es la vez que nos juntamos que no salimos mejorados y reforzados y con algo diferente a lo que traíamos puesto cada uno de casa: una idea, una perspectiva, hasta una cabezonería reducida... Qué gustazo ese momento de confianza y abandono en el que puedes decir: “Anda, pues tienes tú razón”, y notas cómo se te cae una creencia como una de esas costras duras que no se despegan hasta que te ha crecido suficiente tejido dérmico nuevo. Y todo te resulta entonces un poco más sano, más ligero incluso.
    Esta crisis económica tiene una vertiente humana muy pesada: la soledad de  aquellos que durante años se han dedicado a trabajar intensamente y han visto todo su esfuerzo reducido a cuatro días miserables de indemnización. Personas que no han cuidado su entorno más cercano todo lo que les hubiese gustado porque creían firmemente que: “el trabajo dignifica al hombre, el trabajo te honra, te pule, te abrillanta, te da esplendor” (grande, Pepe Rubianes). Se encuentran en este momento con que sus amistades están mirando en otra dirección, y se dan cuenta de que ese tiempo tan valioso se les ha escurrido como arena de la playa entre los dedos. Desempleados ahora, ven que llega el fin de semana y que no tienen con quien ‘quitarse las costras’ después de cinco días paseando curriculums y consiguiendo una o ninguna entrevista de trabajo. Tendremos que hacernos cargo también de esta vertiente emocional para gestionar tanto sentimiento injusto de fracaso, de rabia, de soledad. Pienso qué habrán sacrificado de sus vidas personales trabajadores como los de Marsans durante años... ¡Que encima tengan que soportar las burdas declaraciones de un tipo como Díaz Ferrán, engañándolos hasta el delito...! Sólo me consuelsa pensar que tendrán amigos con los que llegar desencajados a los postres. 

    19 responses to “Arena entre los dedos

    1. ¿Desde cuando empezó a ser el trabajo "el centro lógico de nuestras vidas"? ¿Desde cuando el tiempo de trabajo no es suficiente y te llevas los problemas de trabajo a casa, descargándolos indirectamente sobre tu pobre familia y privándote del ocio? Algo hemos hecho mal entre toda esta famosa crisis de valores.
      Me ha gustado Fani, como dices, que los amigo son una parte de ti. Contigo totalmente.
      http://laleydelaveleta.blogspot.com.es/

    2. Yo también estoy de acuerdo en que el trabajo no es el centro de nuestra vida. Está muy bien trabajar en lo que te gusta, y poder disfrutar con ello. Pero las horas de trabajo, y a ser posible menos de 40 a la semana (aunque signifique ganar menos …), para tener tiempo de disfrutar de la familia, los amigos, el sofá, la playa, el silencio, la música, un libro, tus paseos con los perros, el pueblo, la montaña, etc.
      La verdad es que en estos tiempos la amistad también se torna importante porque todos tenemos quién no lo está pasando bien…
      Un abrazo

    3. Leyendo esto hay algo que me sugiere…….es un honor ser "AMIGA" de alguien o que me consideren "SU AMIGA"…..Hay tantas cosas detras de eso….tantas horas, tantas palabras, abrazos, besos, pensamientos, preocupaciones, lagrimas, sonrisas, alegrias y sobre todo AMOR.
      Hay que quererse mucho y sobre todo con los tiempos que corren…. y con el tiempo que ya ha corrido en cada uno de nosotros. ES UN HONOR PARA MI ENTRE OTR@S, ESTAR EN ESE GRUPO DE AMIG@S Y POE ESO TE QUIERO MAS SI CABE.

    4. Los amigos,como bien dices,estan ahi en momentos malos,aparecen aunque tu no los llames,porqué te ven "rara"y sienten tu dolor,y les llamas tu para celebrar tus alegrias..un canto a la amistad ahora es un suspiro de esperanza..

    5. Comparto contigo la definición de amigos y los sentimientos que nos provocan. Me ha encantado lo de desencajar la mandíbula después de estar con ellos, me has recordado a mi amiga, la que siempre me hace reír. Pero, a los amigos se les conoce en los momentos malos. Así perdí dos, de los que yo creía imprescindibles, y aún no me he recuperado. Porque también es cierto que cada amigo o amiga son únicos e irremplazables. Gracias, Fani, tus reflexiones me ayudan a entenderme, y eso que no somos amigas.

    6. Tan es así que los amigos son una parte importante de la vida, que mi amiga Fani -a la que nunca he visto en persona y la que nunca me verá- es capaz de elaborar un pensamiento y desarrollar un sentimiento que cala y abraza, que conforta y empatiza.

      Cosas de las buenas amistades. Nuevos medios propician nuevas oportunidades.

      Gracias, amiga.

    7. La otredad en su conjunto es la que ha sufrido daños casi irreparables por culpa del capitalismo en el que vivimos. Y la amistad ha sido un lujo al alcance de pocos que, como mucho, hemos tenido uno o dos amigos, no más. Y no digo ya la verdadera amistad, esa de la que hablas tú. Esa ha sido y es patrimonio de unos privilegiados. Debemos recuperar esa amistad. Ser capaces de darnos y recibir al otro, aunque sea un jíbaro que te reduzca la cabezonería. Es conveniente. Gracias.

    8. La amistad tiene mucho que ver con la felicidad. Y el grado de felicidad con el cómputo de risas.
      Reír es el alimento del bienestar (aunque su estado actual sea preocupante…).
      Por eso precisamente debemos reír con amigos y saciarnos de carcajadas. A la seriedad y a la mediocridad les pueden dar por el saco.

    9. Qué bonito. Mis amigos me ayudan a mantener los pies en el suelo y a reflexionar sobre la vida. Creo que el ser humano solo, sin contacto con otras personas, no habría pasado de ser ni mono en la evolución. Pues creo que nuestra relación con los demás es lo que realmente nos hace crecer. A veces en el trabajo cada uno va a la suya, se centran en la relación profesional y muchas veces, el entorno laboral no aporta ni de lejos la calidez y riqueza de otras relaciones personales. Aunque pienso que la situación inversa también sería deficitaria (la de que solo tuvieramos amigos y no relaciones profesionales). Un saludo!

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